lunes, 7 de enero de 2013

¡Aquél debut!

Antes de nada y con un poquito de retraso desearos a todos ¡¡¡FELIZ AÑO!!!

Se me pasan los días y no encuentro el momento, evento tras evento, la familia, los niños, las compras, el trabajo de última hora… ¡las vacaciones! ¿y cuándo escribo yo? Así es que, ahora tres semanas después, parece que por fin encuentro un hueco para dejaros la crónica de mi actuación en el Campeonato de Madrid de Veteranos de Clubes de Madrid.

El año pasado esta prueba fue mi estreno en el cross y la recuerdo con especial cariño. Esa sensación de incertidumbre cuando te enfrentas a algo por primera vez, esos nervios tan difíciles de controlar y al final, no sabes cómo pero se te queda grabado para siempre… la prueba en sí, la distancia, el terreno, los ritmos, las compañeras, el equipo… los consejos de última hora (¡qué buena aquella frase!).





En fin, pues por resumir, la semana del 10 al 16 de diciembre no fue excesivamente dura en cuanto a entrenamientos; primera semana de descarga desde que empecé con los entrenos, una semana en la que pudimos poner el cuerpo a punto para lo que debía ser la primera prueba “seria” de la temporada. Así pues, podría decir que durante esa semana he podido pude darle aire a las piernas, con el objetivo de aligerar mi condición física y prepararme mentalmente para la competición.

Pero últimamente parezco Tomás el Gafe (Gaston Lagaffe) y cada vez que tengo una prueba, algo pasa en mi entorno que me desestabiliza totalmente… no lo voy a poner como excusa, pero de nuevo un tsunami arrasó mi confianza durante el viernes y el sábado, dejando esos despojos que competirían el domingo… fin de semana duro, sí señor. Pero sin embargo, no lo dudé, ni por un segundo se me pasó por la cabeza abandonar, esta vez iba a la carrera sí o sí, me daba igual… echaría el resto.

A diferencia de mi debut, en esta ocasión no existía presión por dejar colgado al equipo, teníamos de sobra chicas para competir en las dos categorías femeninas, tres de mis compañeras competirían en F45/F50 y cinco iríamos a F35/F40; podría haber elegido no ir, pero yo tenía claro lo que quería… aunque sin casi apenas fuerzas, no iba a permitir que me venciera, saldría del “rincón” y correría… eso sí, al menos durante el fin de semana no me dio tiempo a ponerme histérica (algo bueno tenía todo aquello, ¿no?).





Y en la noche del sábado, desde el chat de mis compañeros de entrenos me deseaban suerte, yo que estaba poco habladora y parecía que estuviera de concentración les di un simple “gracias” y en paralelo, los últimos consejos del mister que siempre vienen bien, me dan ese puntito de confianza porque en todo momento encuentra las palabras justas para darme ese empujoncito… así es que, sabía “que no correría sola”.

Preparé todas las cosas y me fui a la cama.

Y el domingo me levanté tranquila, un desayuno ligero, me despido en casa y me voy a Parla. El día estaba frío, lloviznaba y cuando llegué, no encontré a nadie del Canguro. A los pocos minutos llegó Cris con su chavalito y un amiguito (correrían en las categoría infantiles… ¡qué valientes!) y al poco, un par de compañeras más. Estuvimos charlando y esperando un rato hasta que llegó Pepe con la carpa y nos pusimos a ayudarle a montarla. Llegaron más compañeros y cuando todo estuvo listo… me fui a calentar con Marta, una de mis compañeras. A los pocos minutos nos encontramos con Lourdes y Elsilla, con lo que terminamos de calentar juntas.




Llega el momento de ponerse el dorsal, las zapas de clavos e ir a cámara de llamadas… ahí es cuando afloran los nervios, es imposible controlarlos… así es que termino de calentar, unos cuantos progresivos, algo de movilidad, técnica de carrera y ¡a sus puestos! Son segundos de silencio, sólo se oyen las respiraciones de las corredoras, todas preparadas y se produce el disparo de salida.

En el momento de salir me digo a mí misma que tengo que controlar, que no puedo darlo todo en la primera vuelta, tengo que pensar y decido ponerme detrás de mis compañeras para regularme un poco… y enseguida empiezo a oír los gritos de ánimo de mis compañeros “¡vamos Cangura! ¡venga Raquel!” y entre los gritos creo escuchar a Joaquín, ”¿seguro?”. Así es que sin darme cuenta hago la primera vuelta al circuito corto, sin perder a mis compañeras, entre los ánimos y veo que efectivamente está el mister… ¡jo qué subidón! ¡qué detallazo por su parte! Me anima y me orienta para que no deje el grupo, que aguante, que voy bien… y así hago, enfilo la vuelta al circuito largo.





Me encuentro con fuerzas, voy bien, junto con mis compañeras, pendiente del terreno que está bastante resbaladizo, ni los clavos te salvan pero controlo las bajadas y las curvas, consigo no caerme aunque me tuerzo un poco el tobillo… ¡buah, no es nada!. Paso por meta, empieza otra vez la vuelta y ya empiezo a notarme algo floja, pero en mi mente está no quedarme sola… vuelvo a oír los ánimos de los compañeros, Raúl que me grita “¡vamos Wonder!” y me hace reír. Joaquín me vuelve a impulsar “¡vas muy bien Raquel, no te quedes sola, venga!” pero no sé por qué de repente me viene a la mente la imagen de la devastación, todo arrasado, no queda nada y entonces bajo la guardia, me vengo abajo y mis compañeras se me van. No me encuentro con fuerzas de alcanzarlas pero me digo que no queda nada, las últimas bajadas, las curvas y esa última cuesta hacia meta, pero no puedo más… “relaja y recupera, no tienes a nadie detrás… y luego todo lo que puedas hasta meta”, por allí Juanjo también me anima y entonces, los últimos 200 m en subida que se me hacen eternos… me falta el aire, me pesan las piernas, pero hasta que no pase por debajo del arco, no pararé y sufro hasta el final.





Y así hago, cruzo el arco y detengo el reloj, lo miro y veo ¿15:32? ¡no puede ser! Pero me da igual, a mí me satisface y en ese momento me hace sentir bien… mi compañera Niusha ha ganado la carrera ¡felicidades campeona!, mi otra compañera Patricia ha llegado segunda ¡enhorabuena crack!, después Elsilla, Lourdes y tras ellas entro yo, cierra el equipo Marta… y ahí acaba el cross.

Termino la carrera y me voy a saludar a mis compañeros que me han animado y por supuesto al coach que me da la enhorabuena por la carrera, “lo has hecho muy bien, has salido muy valiente” y me siento genial, me gusta… ¡gracias!

Después de eso, me cambio y termino trotando un rato mientras animo en la carrera de los chicos. Al final, el resultado es bastante bueno: el equipo de Patri, Lourdes y Elsilla (vetB) ha quedado primero; Niusha, Marta y yo (vetA) hemos quedado terceras ¡cachis a un punto de las segundas!, el próximo año ya sé que tengo que correr más. Y mis felicitaciones al Fuenlabrada que se ha erigido campeón en esta categoría.

Y enhorabuena a los chicos que quedaron subcampeones en vetA, cuartos en vetB y terceros en vetC… ¡aúpa Canguro!




Como conclusión, contenta por haber mejorado con respecto al año pasado, he recortado algún puesto y sobre todo, he recortado tiempos con respecto a las primeras corredoras… aunque me hubiera gustado haberlo hecho un pelín mejor, entrar junto con mis compañeras para que el equipo hubiera quedado mejor.

Quizás el próximo año sea mejor, de momento, esto es lo que hay.

1 comentario:

Manuel dijo...

Impresionante,con tu permiso me uno a tu blog porque me gusta mucho lo que haces.Yo también gasto zapas y escribo pero no a tu nivel,Un saludo y Felicidades.