viernes, 17 de enero de 2014

San Silvestre Vallecana Internacional 2013

Bueno, bueno, bueno… ¡vaya retraso el mío! Fin de año, comienzo de año… ¡Navidades de por medio y Año Nuevo!
En resumen, que ya casi ni me acuerdo de estas semanas porque lo cierto es que han estado llenas de sensaciones, algunas carrerillas, entrenos, bajones, regalos, fiestas, etc. etc. etc.
En mi última entrada os contaba ese “pequeño estreno” de temporada con el cross en las Rozas, pues bien… a este estreno, le siguió la ya mítica y tradicional despedida de año corriendo la San Silvestre Vallecana, este año de nuevo en su versión Internacional.


Así pues, tras la competición, retomé la siguiente semana con los entrenos allá como pude, entre nervios y tensión… no consigo saber por qué esta carrera me estresa tanto, si al fin y al cabo ni me juego nada, ni voy a conseguir nada pero lo cierto es que no consigo disfrutar de ella al 100%. Al final creo que es una de las pruebas más claras en las que mido mi esfuerzo, mi trabajo y por lo tanto, el resultado obtenido… es la prueba que me lleva a un enfrentamiento real conmigo misma, porque es la prueba que año tras año marca la pauta de mi evolución como corredora; entonces cuando pienso que el resultado puede ser peor que el año anterior, mi cabeza empieza a decirme que he llegado a mi tope y que por lo tanto, el camino ha llegado a su fin y que ya no existe ningún sentido por el que seguir. Pero esto, lógicamente son mis elucubraciones, mis conclusiones, etc… que pueden o no ser reales, certeras o simplemente, paranoias mías, por aquello de ir poniéndome la zancadilla una y otra vez.
Dicho lo cual, la semana anterior a la carrera, del 23 al 30 de diciembre de 2013, los entrenos fueron algo caóticos y salieron de aquella manera, pues no conseguí ceñirme al plan de ninguna de las formas: prácticamente no hice calidad salvo algunos cambios de ritmo y un día de potencia aeróbica que me dejó KO, bloqueada, con muy malas sensaciones, poco más y carrera continua. Así es que, de esta guisa… poco podía pretender. Si lo físico no había acompañado, lo mental era aún peor, mi cabeza no estaba o más bien estaba “out”, pero si me había inscrito, había que hacerlo.
Llegó el día y todo tranquilo, ese día ya de vacaciones es de relax total, haces las pocas cosas por la mañana que te apetecen y te preparas para la noche. Es cierto que me da mucha pereza esta versión de la San Silvestre, es muy tarde, hace frío, sabes que llegas casi con la hora “pegada al culo” para cenar, el ambiente cuando llegas al Bernabéu es casi desolador, mientras desmontan todo lo referente a la popular, poca gente, unos 800 corredores que además sabes que irán delante de ti, en fin… un mogollón de ventajas. Pero bueno, íbamos varios amiguetes, nos veríamos allí en la salida y luego… pues poco más porque cuando llegas al estadio de Vallecas no te quedan ni ganas, ni tiempo para más. ¡Eso sí! al menos yo este año corría con compañía y es que durante toda la carrera me acompañó mi “salao amigo” gaditano Aníbal, que me fue animando y llevando el ritmo durante toda la carrera… ¡gracias guapísimo! En verdad que disfruté de ello muchísimo, a pesar de lo jodida que iba, je je je.


En fin, en resumen… salida bastante controlada, después de un calentamiento por los alrededores del Bernabéu, con los amigos, las bromas y unas risas… empecé a correr. La primera subida siempre se hace un poquito rápido por aquello de que es la salida y de verdad, eso se paga porque llego a Serrano tocadilla. Pero ahí ya había hecho un grupeto con varias chicas, a la cola de la carrera y más o menos, pim pam, pim pam… fui manteniendo el ritmo, al menos eso creo porque no suelo mirar el crono mientras corro, pero era mi sensación. Mientras Aníbal iba diciendo “¡si seguimos a este ritmo, hacemos 41’!”, pero yo no las tenía todas conmigo y mis sensaciones no eran muy buenas. Intenté controlar la respiración, me notaba muy justita y las piernas me molestaban bastante, no iba cómoda, oía comentarios como “los últimos serán los primeros”, no me sentía ligera ni motivada, pero con todo ello, llegué hasta la Puerta de Alcalá. Hasta entonces la animación había sido justita, pero aquello fue todo un espectáculo, iluminada como nunca, un grupo de góspel cantando y mucha gente. Eso sí anima y te sube un poquito la moral, pero mis sensaciones eran que iba justita a pesar de que quedaba el mejor km de bajada y también los peores de subida, en ese punto prácticamente dejé al grupo de chicas con las que iba. Así fue, llegamos a Cibeles, Neptuno, Atocha y por fin empezamos a bajar por Avda Ciudad de Barcelona, donde la gente te hace pasillo y te sientes fuerte, escuché a Gonzalo animarme y entonces, corres como nunca y te dejas todo, hasta el punto de que luego lo ganado, lo pierdes. Justo al pasar bajo el puente de Vallecas, el grupo que allí estaba tocando se despedía, era su última canción y a la vez, eran mis dos últimos km… ¡lo peor! Y es que allí, la gente ya no te es suficiente, aunque te animan por todo lo alto y el griterío es espectacular, tus fuerzas están mermadas, las piernas duelen mucho, no puedes más y tus pensamientos se intercalan entre llegar y abandonar.
Son dos km infernales, entre giros, subidas, algún repechito que te deja respirar, no ves nunca el final y a pesar de que quieres correr, no puedes. Aníbal me iba animando, intentaba sacar todo lo que quedaba de mí, pero yo me resistía al esfuerzo, sin embargo, en esos últimos metros conseguí adelantar a un par de chicas, eso te da fuerzas pero las piernas duelen. Por fin el último giro y ya ves el estadio, por fin las vallas que lo rodean, por fin la entrada y la alfombra verde, allí está la gente en las gradas, allí está el arco de meta, el césped, los últimos 200 o 300 m, no lo sé y aprieto, mi último sprint y entro, junto con Aníbal… y veo a Mario, como siempre esperando mi llegada, veo al resto de amigos y veo el crono… 43’29’’, ¡qué decepción! casi un minuto peor que el año pasado… y entonces pienso, “¿será este el final? ya está, no puedo mejorar, se acabó” y me recorre una rabia por todo el cuerpo.




Lo cierto es que me duró poco porque como despedida nos hicimos unas fotos allí en el pódium, nos deseamos feliz año y a otra cosa mariposa… ¡para casa y a por las uvas! ¿y mañana? Ya veremos qué pasa mañana.
¿Y al año que viene?

2 comentarios:

Manuel Gonzalez Concejero dijo...

De esto ya ha pasado mucho tiempo y me imagino que tendrás la cabeza en nuevos proyectos, es un día difícil de correr, es tarde, la presión de ser la internacional, tener el tiempo justo...Ya me gustaría a mi poder correr simplemente.
Además pues no hay carreras para mejorar, yo este año en la de Móstoles hice mi SPM (Súper Peor Marca) pero me lo pase de miedo corriendo con la pandilla…y me reí...Seguro que este año si te olvidas de la marca y vas con otra actitud mejoras el tiempo.
Un abrazote.

Javi dijo...

Feliz año Raquel!!
Felices retos para este 2014!!