jueves, 30 de enero de 2014

12-01-14 Cpto de Madrid de veteranos de Campo a Través

Tengo que decir que a pesar de mi premio a mis estrenados 40 años, pronosticaba que la cosa no iría bien en las semanas siguientes.
La semana del 06 al 12 de enero fue algo especial, entre vacaciones y actividades complementarias. Nos fuimos a esquiar unos días, con lo que los entrenos no fueron precisamente los más apropiados para afrontar lo que vendría a partir de ahora. Así pues, un día de rodaje largo, cuatro días de fuerza y tan sólo un par de trotes de 30-40 minutos fueron todo el entrenamiento que pude hacer.


A esto le sumaba el cansancio del viaje, un poco de estrés y un malestar general que terminó siendo de nuevo sinusitis regada con antibiótico. Así llegué al domingo 12 de enero de 2014, prácticamente sin saber si correría o no esa mañana… no obstante, me levanté como pude, con el frío de ese día y con un dolor de cabeza impresionante que prácticamente me anulaba por completo las fuerzas, las ganas, la motivación y sólo me enrabietaba.
Llegamos a Villalba, era la primera vez que corría este cross (en estos últimos años por una cosa u otra, siempre se me ha escapado), la gente que lo había corrido decía que era muy bonito, un cross muy chulo y la verdad, estaban en lo cierto. Una gran dehesa perfectamente señalizada, con todo muy organizado y por supuesto, un gran ambiente deportivo. Corrían todas las categorías, pero además, este cross es campeonato de Madrid de veteranos, con lo que había gran afluencia de “esta edad”. Así es que, dicho y hecho… llegué, dejé las cosas, me preparé y me fui con mis compañeras a calentar a la par que recorríamos el circuito.


Hasta que llegó el momento. No las tenía todas conmigo, según estaba entrenando la cabeza me iba golpeando, apenas podía respirar y me faltaba el aire, con lo que me propuse “lo intento y si me veo muy mal, me retiro... creo que es razón más que suficiente para hacerlo llegado el caso”, es algo que me cuesta, no me gustaría tener que retirarme de una carrera porque sí, creo que el día que lo haces… entras en un círculo vicioso difícil de parar, por eso siempre intento llegar, acabar, sea como sea, pero terminar… hay que entrar en meta cueste lo que cueste. Pero el pensamiento, estaba ahí.
Últimos calentamientos, unos progresivos junto con algo de técnica de carrera, unas risas de última hora y a la línea de salida. Allí estábamos las 300 veteranas alineadas y dispuestas a correr a todo lo que daban nuestras piernas. Casi no me percaté del disparo de salida cuando ya estaba corriendo, en ligera pendiente, me posicioné bastante delante porque justo me pilló el primer giro a favor, con lo que me dije “¡noooooo! ¡alto ahí! no estás ni para excesos, ni para heroidicidades… así es que regula, mantente por detrás de tus compañeras y si al final te queda algo, pues ya veremos” y así hice. Empezamos a subir y de repente vi a Sofía que iba la primera junto con Recuerdo Arroyo (aquello me pareció una locura pero no lo pensé más), me pasaron de inmediato Silvia, Inma y Carmen… y al poquito pasó Margot, yo me mantuve a la cola simplemente intentando aguantar el ritmo. No sé ni el ritmo que llevaba, ni el tiempo, ni nada (se me había olvidado el reloj en casa), así es que fui por sensaciones… ¡y vaya sensaciones!. Tras la subida el terreno es más blando y peligroso, aunque algo más llano, giros y más giros, iba intentando respirar cuando oigo a Pedro “¡suelta esos puñitos!”, intenté relajarme pero iba demasiado ahogada. Sigo corriendo y llega el tobogán, baja, sube, aprieta y el puentecito por encima del río, otra vez bajada con terreno muy blando, sube de nuevo, me cuesta respirar, las piernas no van mal, giro y enfilo la recta hacia la segunda vuelta.



Llegados a este punto ya sé lo que me queda, dos kilómetros más aguantando como pueda, no veo a las chicas (deben ir muy delante), pero al menos no me adelanta nadie, intento aguantar mi posición. Subida de nuevo, giros, adelanto a un par de chicas y me tuerzo el tobillo “¡mierda! no puedo parar, tengo que llegar aunque me cueste”, duele pero intento no pensar en ello. Llevo a otras dos chicas delante y Pedro de nuevo que me dice “¡venga! no te conformes, poco a poco en progresión”, pero la verdad, no tengo fuerzas suficientes para eso aunque no me rindo. Llega el tobogán de nuevo, el puente sobre el río, la subida y veo cerca a Sofía y a Margot, me sorprende verlas pero yo voy francamente mal y mi única obsesión es coger a esas dos chicas que tengo delante… el giro y la última recta, venga el último esfuerzo, intento apretar, acelero un poco y al final adelanto a una de ellas… ¡cachisssss, la otra se me escapó! pero es que no pude hacer más. Al final entro en meta y al parar, siento como la cabeza me explota, con ganas de vomitar e intentando recuperar el aire, llego hasta mis compañeras.
Grandes atletas estas chicas del Fuenla, imparables tengo que felicitarlas una vez más por ese carrerón que hicieron todas ellas, subiendo al pódium en sus respectivas categorías y proclamándose así como las mejores veteranas de Madrid. Yo no puedo hacer otra cosa que conformarme con mi octavo puesto en mi categoría y la decimo octava en la general.


Quizás al año que viene haya más suerte… o simplemente el trabajo dé mejores frutos.

lunes, 20 de enero de 2014

Carrera de Reyes en Yuncler

Pues lo dicho… ¡Feliz Año Nuevo!
Estamos de vuelta… año nuevo, vida igual… jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, porque en lo que a mí respecta, ni me he hecho propósitos nuevos, ni retos nuevos, ni empiezo ninguna colección nueva, ni nada de eso… yo sigo a lo mío como siempre, como el año pasado, como ayer.
Al día siguiente, después de la San Silvestre tocó rodar, pasar página e intentar entrenar un poquito, entre excesos de comida y bebida, porque todavía quedaban unos días de vacaciones y de seguir acumulando kilos. Con lo cual, esto fue un “non stop” y esa semana la terminé con los entrenos planificados: rodaje, fartlek y las sorpresas que pusieron la guinda al fin de semana. Como podéis imaginar, después de mi desastrosa actuación el día 31, mi moral no estaba lo que se dice precisamente en auge, sino al contrario, por los suelos, desmotivada, cabreada, sin ganas y en resumen… aquella expresión prohibida “no puedo” golpeaba mi cabeza. Llegó el sábado, entrenamiento de potencia aeróbica con el grupo de compañeros en el Cerro y puf, empecé mal el día, negativa, agobiada y con “bronca” incluida, empiezo un entreno que no conseguí hacer como estaba planificado y que por supuesto, me dejó totalmente insatisfecha y con ganas de tirar la toalla… ¿pero por qué tengo que estar siempre igual, debatiéndome entre lo que me gusta hacer y lo que creo que puedo hacer? Mal día.
Pero peor parecía el día siguiente, 05 de enero de 2014, mi cumpleaños… ¡qué horror! ¡40 tacos! No sé por qué se me han atravesado y por aquello de “hacer balance”, el resultado que voy obteniendo no es muy favorable… pero no voy a entrar a debatir en este blog esta cuestión. El tema es que aparentemente este día se preparaba como otro cualquiera, levantarme tranquila, hacer algunas compras para la merienda, perrear… cabalgata de Reyes y poco más, pero… al final entre Mario y los compis de entreno, me convencieron para ir a Yuncler a pasar la mañana, a hacer una carrerita de 8 km y comer migas con huevos fritos con todo el pueblo… pues nada, no parecía que hubiera un plan mejor, así es que… allá que nos fuimos los cuatro a correr y a comer, pasar un rato con los amigos y a que los niños se divirtieran.



En fin, llegamos a Yuncler y allí estábamos todos, el grupito de entreno de Joaquín al completo, César, Cristian, Fran, Javi, Mario, Noelia, también el cuñao Alfre y yo, con toda la familia al completo, así es que, quisiera o no, tenía que intentar disfrutar de esa carrera y bueno, darlo todo hasta donde pudiera, porque básicamente no sé hacer otra cosa… yo si compito, compito y si no… me quedo en casa. Después del ratillo previo de calentamiento y demás, unas risas, unas charletas… nos pusimos en la salida intentando mitigar el frío entre la gente, hasta que se produjo el disparo de salida y ¡a correr!. Yo salí a mi ritmo, por delante de los chicos, pero sin ninguna intención de nada, sabía que me adelantarían en breve, así es que, simplemente intenté poner ”mi ritmo de crucero” independiente de ellos que irían mucho más rápido y olvidarme un poco de por dónde irían para no agobiarme. Así fue, en la primera cuesta nada más salir, me empezaron a adelantar todos… qué dura se me hizo, 200 m de subida para luego bajar un poquito, llegar a la iglesia del pueblo y volver a subir una pequeña cuesta, de ahí… son otros dos km de cuesta tendida, no muy pronunciada pero sin descanso. Ya iba mal de respiración, me ahogan las cuestas y en ese momento, me alcanzó Cristian que al final, vendría conmigo toda la carrera. Se me hizo difícil la primera vuelta, pero bueno… tras la subida, un descenso que te permite recuperar aire y luego un poco de llano hasta la meta. Ahí estaba la primera vuelta, no sé ni al ritmo que iba, pero estaba cansada y encima, sabía lo que me quedaba aún, un sube-baja constante nada fácil. Sin embargo al pasar oigo ”¡tercera mujer!” y eso me anima, pero más aún me animan los gritos de mis amigas “¡venga Raquel!”, de nuestros chiquillos y chiquillas, oigo hasta un “¡vamos Wonder!” que me hace reír, pero sobre todo de mis pequeños “¡venga mami!”, entonces aprieto puños y dientes, levanto la cabeza y me digo, “venga, a por la segunda vuelta, vamos a mantener el ritmo y al menos, intentemos no perder la posición”.

 

Y así, con todo y con eso, con la ayuda y los ánimos de Cristian que fue regulando y controlando la carrera con respecto a otras chicas… fuimos pim pam, pim pam subiendo y bajando, asfixiada y con un dolor de piernas considerable. Reconozco que los últimos dos km se me hicieron duros, a pesar de ello intenté incrementar el ritmo porque Cristian iba tirando de mí y mi máxima obsesión era no perder puestos, me daba igual el tiempo, pero ya que estaba allí y que tenía la posibilidad, no quería que se me escapase de las manos… así es que, di todo lo que pude y lo hice lo mejor que pude. Iba algo nerviosa porque veía a Cristian mirar para atrás, no me decía nada, lo que no sabía era si habría alguna otra chica cerca, pero no me atrevía a mirar para atrás, así es que sólo corrí más y más, hasta que al final en los últimos metros vi ya la gente cerca de la meta, de nuevo vi al señor que “preanunciaba” que era la tercera mujer haciendo el gesto con los tres dedos y por fin la meta… apreté en un último sprint, pasé y oí por megafonía mi nombre y mi resultado. Fue fantástico recibir a todos los chiquillos abrazándome y dándome la enhorabuena, “¡campeona! ¡tercera!”, “¡mami has ganado!” con sus besos y abrazos emocionados… y al resto de amigos y amigas, también dándome la enhorabuena, gracias a todos por esos momentos porque en verdad que no es para tanto. Y gracias por supuesto a Cristian me acompañó, animó, me guió y fue dándome conversación para que se hiciera más liviana, fue un placer.



Después de ahí, pues lo normal, disfrutamos de unos riquísimos huevos fritos que habían preparado para todo el pueblo, las migas ni las vimos (debieron comérselas los espectadores), cerveza y refrescos, risas y preguntas, la chiquilla de César diciéndome “ahora sé por qué te llaman Wonder”, lo cual me hizo mucha gracia, Bruno corriendo después, Lola sin despegarse de mí como loca y como no… la subida al pódium, por dos veces, tercera de veteranas con copita incluida y tercera de la general (mismo pódium por cierto) con copón y chorizaco incluidos. Ahí están las fotos de rigor, entre ellas con el subcampeón mundial de 1.500 m José Luis González Sánchez que estaba entregando los premios.





La mañana terminó comiendo y bebiendo en un bar en Yuncler con todo el equipo, después nos fuimos a casa para descansar un poquito, para después ir a la Cabalgata de Reyes Magos con los niños y finalizar el día con la merienda típica de mi cumpleaños. Unos celebran sus 40 años con fiestas a lo grande, otros con algún viaje, otros quizás ni lo celebren… yo simplemente ese día corrí y luego no hice nada especial, sino lo que hago normalmente, en casa con la familia una merienda… “deseos pedidos y velas apagadas” ahí queda la celebración de mis 40 años, ahora a esperar a que lleguen los Reyes Magos.






viernes, 17 de enero de 2014

San Silvestre Vallecana Internacional 2013

Bueno, bueno, bueno… ¡vaya retraso el mío! Fin de año, comienzo de año… ¡Navidades de por medio y Año Nuevo!
En resumen, que ya casi ni me acuerdo de estas semanas porque lo cierto es que han estado llenas de sensaciones, algunas carrerillas, entrenos, bajones, regalos, fiestas, etc. etc. etc.
En mi última entrada os contaba ese “pequeño estreno” de temporada con el cross en las Rozas, pues bien… a este estreno, le siguió la ya mítica y tradicional despedida de año corriendo la San Silvestre Vallecana, este año de nuevo en su versión Internacional.


Así pues, tras la competición, retomé la siguiente semana con los entrenos allá como pude, entre nervios y tensión… no consigo saber por qué esta carrera me estresa tanto, si al fin y al cabo ni me juego nada, ni voy a conseguir nada pero lo cierto es que no consigo disfrutar de ella al 100%. Al final creo que es una de las pruebas más claras en las que mido mi esfuerzo, mi trabajo y por lo tanto, el resultado obtenido… es la prueba que me lleva a un enfrentamiento real conmigo misma, porque es la prueba que año tras año marca la pauta de mi evolución como corredora; entonces cuando pienso que el resultado puede ser peor que el año anterior, mi cabeza empieza a decirme que he llegado a mi tope y que por lo tanto, el camino ha llegado a su fin y que ya no existe ningún sentido por el que seguir. Pero esto, lógicamente son mis elucubraciones, mis conclusiones, etc… que pueden o no ser reales, certeras o simplemente, paranoias mías, por aquello de ir poniéndome la zancadilla una y otra vez.
Dicho lo cual, la semana anterior a la carrera, del 23 al 30 de diciembre de 2013, los entrenos fueron algo caóticos y salieron de aquella manera, pues no conseguí ceñirme al plan de ninguna de las formas: prácticamente no hice calidad salvo algunos cambios de ritmo y un día de potencia aeróbica que me dejó KO, bloqueada, con muy malas sensaciones, poco más y carrera continua. Así es que, de esta guisa… poco podía pretender. Si lo físico no había acompañado, lo mental era aún peor, mi cabeza no estaba o más bien estaba “out”, pero si me había inscrito, había que hacerlo.
Llegó el día y todo tranquilo, ese día ya de vacaciones es de relax total, haces las pocas cosas por la mañana que te apetecen y te preparas para la noche. Es cierto que me da mucha pereza esta versión de la San Silvestre, es muy tarde, hace frío, sabes que llegas casi con la hora “pegada al culo” para cenar, el ambiente cuando llegas al Bernabéu es casi desolador, mientras desmontan todo lo referente a la popular, poca gente, unos 800 corredores que además sabes que irán delante de ti, en fin… un mogollón de ventajas. Pero bueno, íbamos varios amiguetes, nos veríamos allí en la salida y luego… pues poco más porque cuando llegas al estadio de Vallecas no te quedan ni ganas, ni tiempo para más. ¡Eso sí! al menos yo este año corría con compañía y es que durante toda la carrera me acompañó mi “salao amigo” gaditano Aníbal, que me fue animando y llevando el ritmo durante toda la carrera… ¡gracias guapísimo! En verdad que disfruté de ello muchísimo, a pesar de lo jodida que iba, je je je.


En fin, en resumen… salida bastante controlada, después de un calentamiento por los alrededores del Bernabéu, con los amigos, las bromas y unas risas… empecé a correr. La primera subida siempre se hace un poquito rápido por aquello de que es la salida y de verdad, eso se paga porque llego a Serrano tocadilla. Pero ahí ya había hecho un grupeto con varias chicas, a la cola de la carrera y más o menos, pim pam, pim pam… fui manteniendo el ritmo, al menos eso creo porque no suelo mirar el crono mientras corro, pero era mi sensación. Mientras Aníbal iba diciendo “¡si seguimos a este ritmo, hacemos 41’!”, pero yo no las tenía todas conmigo y mis sensaciones no eran muy buenas. Intenté controlar la respiración, me notaba muy justita y las piernas me molestaban bastante, no iba cómoda, oía comentarios como “los últimos serán los primeros”, no me sentía ligera ni motivada, pero con todo ello, llegué hasta la Puerta de Alcalá. Hasta entonces la animación había sido justita, pero aquello fue todo un espectáculo, iluminada como nunca, un grupo de góspel cantando y mucha gente. Eso sí anima y te sube un poquito la moral, pero mis sensaciones eran que iba justita a pesar de que quedaba el mejor km de bajada y también los peores de subida, en ese punto prácticamente dejé al grupo de chicas con las que iba. Así fue, llegamos a Cibeles, Neptuno, Atocha y por fin empezamos a bajar por Avda Ciudad de Barcelona, donde la gente te hace pasillo y te sientes fuerte, escuché a Gonzalo animarme y entonces, corres como nunca y te dejas todo, hasta el punto de que luego lo ganado, lo pierdes. Justo al pasar bajo el puente de Vallecas, el grupo que allí estaba tocando se despedía, era su última canción y a la vez, eran mis dos últimos km… ¡lo peor! Y es que allí, la gente ya no te es suficiente, aunque te animan por todo lo alto y el griterío es espectacular, tus fuerzas están mermadas, las piernas duelen mucho, no puedes más y tus pensamientos se intercalan entre llegar y abandonar.
Son dos km infernales, entre giros, subidas, algún repechito que te deja respirar, no ves nunca el final y a pesar de que quieres correr, no puedes. Aníbal me iba animando, intentaba sacar todo lo que quedaba de mí, pero yo me resistía al esfuerzo, sin embargo, en esos últimos metros conseguí adelantar a un par de chicas, eso te da fuerzas pero las piernas duelen. Por fin el último giro y ya ves el estadio, por fin las vallas que lo rodean, por fin la entrada y la alfombra verde, allí está la gente en las gradas, allí está el arco de meta, el césped, los últimos 200 o 300 m, no lo sé y aprieto, mi último sprint y entro, junto con Aníbal… y veo a Mario, como siempre esperando mi llegada, veo al resto de amigos y veo el crono… 43’29’’, ¡qué decepción! casi un minuto peor que el año pasado… y entonces pienso, “¿será este el final? ya está, no puedo mejorar, se acabó” y me recorre una rabia por todo el cuerpo.




Lo cierto es que me duró poco porque como despedida nos hicimos unas fotos allí en el pódium, nos deseamos feliz año y a otra cosa mariposa… ¡para casa y a por las uvas! ¿y mañana? Ya veremos qué pasa mañana.
¿Y al año que viene?

jueves, 26 de diciembre de 2013

I Cross de Navidad PÁRIS-MIACUM

¡Al fin! Esta semana ha llegado ese estreno, ese primer cross de la temporada, aunque no haya sido un “cross al uso”, típico y habitual con mucha gente compitiendo, con la adrenalina a tope, con esa sensación de nervios… ha sido algo diferente, pero en fin.


Semana del 16 al 22 de diciembre de 2013: para empezar no es que haya sido una semana muy guay, lunes y martes en “el dique seco” por motivos varios, así es que, me quedaba poco más que hacer el resto de días. Un día para un entreno de cambios de ritmo y otro en el que pude hacer circuito de fuerza y 10 km… el viernes un trote de 30’ y al final, el sábado el cross, terminando la semana con 13 km de carrera continua para soltar la tensión del día anterior.
Ahí voy, intentaré no enrollarme mucho… empecé la semana con tanto ajetreo y sin poder casi entrenar, que lo cierto es que el sábado me notaba bastante cansada y casi sin ganas de competir. Aún así, nos levantamos, no parecía un día muy frío y estaba algo soleado, nos fuimos dirección a correr este primer Cross de Navidad organizado por los clubes Páris y Miacum en la Dehesa de Navalcarbón (Las Rozas).
Al llegar se veía el ambientillo, se estaban celebrando las carreras de las categorías inferiores y lo cierto es que no parecía que hubiera mucha gente, pero sin embargo me encontré con dos de mis excompis del Canguro a las que me alegró mucho ver. Después de los saludos, recogimos los dorsales y nos dispusimos a calentar mientras reconocíamos un poco el circuito. ¡Dicho y hecho! Empezamos a rodar por el circuito en compañía de nuestro amiguete Jose Luis que andaba por allí entrenando y la verdad, fue en ese momento cuando empezaron a entrarme todos los nervios y las dudas al respecto de qué hacía yo allí. Después de unas semanas bastante de bajón y cansada, no me veía con las fuerzas para afrontar ese cross que ciertamente no era nada fácil. Es un cross que discurre en un fantástico entorno entre pinos y de terreno quebrado, pero ofrece un circuito exigente y duro, con cuestas largas llenas de trialeras, muy revirado y el terreno, en esta ocasión estaba bastante seco, con lo que no hicieron falta los clavos. Así es que a medida que iba subiendo y bajando cuestas, me iban temblando más y más las piernas, me estaba pareciendo demasiado duro y empezó a faltarme el aire hasta que me dije: “qué más da Raquel, estás aquí, es un lugar bonito, es el primero, no hay casi gente, salga lo que salga tómalo como un entreno, corre, da todo lo que puedas y disfruta”. Y eso fue lo que intenté, simplemente correr.
Después del calentamiento, un poquito de técnica de carrera, unos progresivos y a la línea de salida… no soy capaz de describir la sensación del momento porque por un lado estaba nerviosa pero por otro, estaba un poco en plan pasota, así es que sonó el disparo de salida y casi sin darme cuenta, me puse a la cola del grupo intentando regular. Creo que prácticamente fuimos juntas todas las chicas el primer km, a partir de ahí ya se hicieron los grupos, en cabeza iban las Canguras y yo intenté quedarme en algún grupo pero me fue imposible… las chicas se dispersaron mucho y al final, casi corrí sola (lo cual tampoco era difícil debido a las poquitas que éramos). Empecé a adelantar algún puesto en las subidas, precisamente esas que tan duras me parecieron y recorté en alguna bajada, pero iba sin aliento, me faltaba el aire y las piernas no me daban mucho, el estómago lo tenía fatal con ganas de vomitas (el desayuno no me había sentado muy bien, creo que voy mejor cuando apenas como), entonces… me acordé de mi primo y le dije “lo siento primo, esta no va a ser mi mejor carrera pero salga lo que salga, será por ti” y de repente me sentí algo más ligera. Pero aún así, no me notaba yo muy metida en harina y prácticamente sola fui bajando, subiendo, llaneando hasta que a unos 300 m, escuché por megafonía como entraban mis dos amigas… ¡enhorabuena chicas otra vez, muy buena carrera la vuestra!


Llegué a meta, en un último esfuerzo apreté un poquito más para tener la sensación de haberlo dado todo, pero lo cierto es que no me sentí así… no me sentí como en esas otras veces que no puedo apenas respirar, que casi no puedo sostenerme en pie porque tengo las piernas cargadas, no… no me sentí satisfecha con el resultado, independientemente del puesto (eso me daba igual), era mi sensación de no haberlo dado todo, era mi sensación de estar allí “de pasada”, era mi sensación de haber perdido el tiempo.
Finalmente felicité a mis amigas y me fui con ellas a trotar un poco para soltar, tras una agradable charlilla, vimos la prueba de Mario y cómo había sufrido lo suyo… ¡bien por ti Mario, tú sí supiste darlo! Y después de eso, terminé con él trotando unos 5 km más.
Al final quedé la tercera de mi categoría, subí al pódium pero con la sensación de no ser merecido, casi hasta me daba vergüenza subir, pero… al final, fue por y para él. Y lo divertido, en representación de las ganadoras, subió un Canguro a recoger ambos premios.




jueves, 19 de diciembre de 2013

De Noviembre a Diciembre

Termina noviembre y empieza diciembre… el inexorable paso del tiempo contra el que es imposible luchar. Los días se siguen unos a otros, semana tras semana y al final, otro mes más y no nos damos apenas cuenta de ello.



No tengo mucho más que contar de estos días… sigo trabajando, sigo entrenando, sigo encontrando piedras en el camino que apartar, baches que saltar o agujeros que esquivar (o como se diría atléticamente hablando… obstáculos que pasar). Suena todo lamentable y triste, ¿verdad? Y es que depende de cuándo escribes, depende de cómo te sientes… ya sabéis, “el vaso se puede ver medio lleno o medio vacío”, pero no… no es preocupéis que tampoco es todo malo, ni tan negro.
Pocas novedades…
Semana del 18 al 24 de noviembre de 2013: siguiendo la marcha general, esta semana me gustó, fue satisfactoria… km de rodaje, circuitos de fuerza, progresivos y el sábado un entrenamiento duro pero muy divertido (al menos a mí me lo pareció). Así es que allí estuve, con mi compañero de fatiga Javi, dándole a la pista incansables: 4 bloques de 5x400 que fueron cayendo uno tras otro en torno a 1:30… ¡wwwwoooww! ¡qué subidón cuando haces este tipo de entrenamiento! Nos dejó muy buen sabor de boca y listos para afrontar la siguiente semana.
Pero antes de continuar con la siguiente semana, dejadme que haga un kit-kat… al menos un par de cosillas por mencionar, que bueno, suponen un nuevo cambio en mi vida deportiva.
Hace dos años más o menos por estas fechas, quizás un poco antes, tomé una decisión de la que hoy en día, a toro pasado, puedo decir que me siento orgullosa. Una decisión meditada y que en esos momentos me parecía muy difícil de ejecutar, dejar “amigos”, salir de un grupo con los que empecé a conocer este deporte y que me había aportado mucho para engrosar las filas de otro club, fue cuanto menos triste… pero hoy he podido comprobar que “no es oro todo lo que reluce”, que la gente te sorprende, tanto para bien como para mal y quizás, siga haciéndolo en un futuro, con lo que… mejor vivir el momento, disfrutar cada etapa, cada época, aprender de ello y quedarte con lo que realmente merece la pena, seguir adelante y volver a tomar decisiones, una y otra vez. Así es que, aquí estamos de nuevo.
Este año vuelvo a cambiar de club, he pasado dos años maravillosos en el Canguro porque he vivido con ellos un atletismo de verdad, he disfrutado de los crosses, he disfrutado corriendo en equipo, he irrumpido por primera vez en la pista en disciplinas diferentes (desde el 200 hasta el 800) y sobre todo, he conocido gente con un valor incalculable… y es que al final, cuando te crees que tu mundo lo forman unas poquitas personas, te das cuenta de que hay muchas, muchas, muchas más… y que te puedes seguir encontrando con gente fantástica, que siempre tenemos que tener abierta esa ventana porque realmente se pueden vivir grandes experiencias. En resumen… no me queda otra que decir “¡¡GRACIAS CANGURO!!”, para mí habéis sido una gran familia, me habéis dado la posibilidad de “nacer como atleta”, me llevo grandes amigos (ya lo sabéis) y ahora toca “crecer un poquito más”.
Dicho lo cual… quizás os podéis imaginar, por cuestiones y motivos varios, la logística familiar, sentimientos encontrados, sensaciones varias… este año correré con los colores del Club de Atletismo Fuenlabrada (CAF). Y aunque lo nuevo siempre da miedo, también ilusiona, han sido sólo dos años con el Canguro, pero he aprendido mucho, sé lo que quiero y/o necesito, sé lo que me apetece y por ahora, sé que es donde tengo que estar. Vamos a por ello y lo que tenga que venir, vendrá… de momento, toca disfrutar.



Este año me perdía el Cross del Canguro que se celebrara el domingo 24 de noviembre, creedme que me hubiera encantado volver a correrlo porque es un cross precioso, divertido y entrañable… pero, ese mismo día se corría también la Media Maratón de Fuenlabrada, junto con un 10K y un 5K, además de las carreras infantiles. Así es que, como miembro del club estuve participando en la organización de la carrera, ¡qué distinta experiencia cuando estás al otro lado! Pero me lo pasé muy bien, desde las 7:00 de la mañana colocando listas, repartiendo dorsales, ayudando con las inscripciones de los peques, recoger… en fin, estuvo divertido. Y bueno, dado que yo no pude correr, al menos lo hicieron Mario, Ruth, algunos amigos y como no… nuestros peques, que desde bien pronto estuvieron “jugando” con los profes de la escuela de atletismo de Fuenlabrada. Me encanta verles correr, con ese sentimiento y esa fuerza descontrolada, sin perder la sonrisa y alegres como pajarillos… ¡son lo más! Terminé el día con un rodajito de una hora hacia casa.



Semana del 25 de noviembre al 01 de diciembre de 2013: después de la semana anterior, con esta otra semana me esperaba un buen avance, pero… nada más lejos de la realidad… tan sólo pude hacer la primera parte de la semana porque terminé con una gripe o resfriado o virus o como quieran que lo llamen, que me dejó por los suelos… así es que… ¡parón de nuevo!
Semana del 02 al 08 de diciembre de 2013: pues poco que contar… sólo trotes suaves y siguiendo con los virus a cuesta… las fuerzas y las ganas por los suelos.
Semana del 09 al 15 de diciembre de 2013: esta semana parecía que ya me estaba recuperando, vuelvo a retomar los entrenamientos más o menos en serio, progresivos, técnica de carrera, circuitos de fuerza. Sale algún día chulo en compañía de Joaquín y César, otro día con Alicia y por supuesto las compañeras con las que todos los martes y jueves hacemos la fuerza. Al tran tran… poco a poco, voy preparándome para el domingo que llegaba mi estreno de la temporada: ¡por fin el primer cross! Campeonato de Madrid de Clubes de Veteranos Campo a Través, en Parla. Pero he aquí que el destino me tenía preparado otro “estreno”, una sorpresa triste y desagradable que al final no me dejó disputarlo.


Un fin de semana duro e intenso, con mezcla de emociones… un viaje a Málaga en el que disfruté con amigos de buenos momentos, con Mario y los niños, durante el cual pude trotar al lado del mar viendo como el sol aparecía tímido entre las nubes y allí, por el paseo de Torremolinos, disfruté de la compañía de alguien muy especial. Pero no terminaba ahí el fin de semana, porque la mañana del domingo despedíamos a otro ser especial, alguien muy querido con lo que no pude ir a competir. Eso sí, tengo que felicitar a mis compañeras de equipo por su excelente carrera, por su esfuerzo y por sus resultados, tanto a nivel individual como en equipo, pues se erigieron vencedoras de Madrid… ¡aúpa chicas! ¡aúpa CAF!


Y como no podía acabar todo así, en ese triste y agridulce domingo, tuve que quemar mi rabia de la única manera que hoy sé hacer… corriendo. Así es que me fui a Polvoranca a hacer unas series y allí, en un entreno triste y gris, me deshice de algunos miedos, allí en aquél entreno me encontré 5 minutos con mis amigos Oscar y Eva y después, al rato, se acercó un señor muy agradable en bici que estuvo charlando conmigo un rato, sin más, porque sí, porque le apetecía me dijo, hasta el punto en que me acompañó en el último mil… ¡qué curiosa es la vida! ¡qué cosas te pueden surgir o pasar! Y creo la verdad, que no hay que dejarlas pasar porque nunca se sabe… nunca se sabe quién te puede enseñar algo, nunca se sabe quién te puede ayudar, nunca se sabe si esa persona que se acerca a ti, en un momento triste y te dice “me ha encantado charlar contigo” te puede hacer ver el vaso medio lleno en un momento precisamente en el cual, está completamente vacío.
Este es mi especial homenaje, para él, para ellos, para todos los que se sienten tristes en estos momentos.
Y yo por mi parte… pues a intentar seguir, a ver qué consigo hacer esta semana, a ver hasta dónde llego, a ver si por fin “me estreno” y busquemos, busquemos retos, metas… seguiremos superando gripes, bajones, malos momentos porque hay que ir en busca de los buenos.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cause I am a champion and you’re gonna hear me roar!!!

Aquí voy, aquí sigo, en la misma línea, poco a poco… sin prisa pero sin pausa. Sigo entrenando, nada más y nada menos, buscando mi forma física, recuperando fuerzas e intentando ponerme a tono.
Aún no he competido, aunque ya empiezan algunos crosses, todavía no he pisado el barro y de momento, creo que tardará en llegar porque sigo algo floja, sin ritmo y sin fuerza, todavía no está la “máquina lista”. Ssssssshhhhh estamos al acecho.



Al menos mi sóleo se ha “relajado” un poquito, me ha dado un poco de cancha y me deja volver a entrenar como tiene que ser… poniendo toda la carne en el asador. Lo malo es que tengo la sensación de que se pasa la sobre carga de un lado y se pasa a otro, si hace un par de semanas era el sóleo, ahora son los isquios y los tibiales… ¿qué pasa aquí? ¿no llega el cuerpo a adaptarse nunca? ¿pero cuánto necesita? Y yo pensé que ya había pagado con todas las agujetas que se requería… ¡pues no! ¡vuelven de nuevo!
Lo cierto es que mientras sean agujetas, todo va bien… lo malo es cuando aparecen otros dolores que te paralizan, que te dejan un poquito con la moral por los suelos porque no ves nunca el momento de “correr sin molestias ni dolores” y es que, siempre hay algo. No lo diré muy alto, me voy a dar por satisfecha porque estas dos semanas han sido de entrenos de verdad, primeros esfuerzos de verdad, muuuuucha calidad. Poco a poco se va preparando la fiera.


Semana del 04 al 10 de noviembre de 2013: además de los rodajes, los ejercicios de técnica de carrera y los circuitos de fuerza, en esta semana han llegado las primeras series y la potencia aeróbica… no sé cuál de las dos es peor porque en una vas al 90% y en la otra al 80-85% pero más tiempo… y al final te quedas fundida, vacía… está claro que tengo que aprender a conocerme y a medirme sin pasarme. El día de las series me enfrentaba al primer entreno de calidad de la pretemporada, sin saber muy bien ritmos, ni qué me iba a encontrar y sola, tras un calentamiento me enfrenté a un 2x2000 + 3x1000. No sé qué fue peor si los dos miles o los miles porque al final son distancias que si no las controlas desde el principio, te dejan sin nada para las del final. Enfrenté la primera tanda de los dos miles con ganas, “venga vamos a ver qué sale, pero sin pasarse, regula” y sin mirar crono me puse a tirar, intentando ir por sensaciones… al final salieron a 4:22. Pero luego llegaban los miles, esta distancia siempre se me atraganta (ya lo sabéis), pero había que probarse e intentar no ir peor que en los dos miles y todo ello, por sensaciones. La verdad es que cuando vas por el tercero piensas “¿podré terminarlo? El último y ya, no queda nada”, pero el caso es que cuando llevas 500 m te quieres parar y dejarlo ahí tal cual… al final, por cabezonería acabé con una media de 4:15. Sabiendo que no eran unas series maravillosas, acabé satisfecha porque al fin y al cabo estoy empezando y me digo “poco a poco, todo llega”. Por otro lado, el entreno de potencia aeróbica también tuvo lo suyo. Fue una mañana muy agradable, con mis compis de grupo y el coach, después del calentamiento estuvimos preparando pies y tobillos, haciendo técnica de carrera, fuerza, maldiciendo y entre risas, dándole a la musculatura… tras todo ese preámbulo, cayeron 4x7' a ritmo 4:30. Mentiría si dijera que no me costaron, pero la verdad que en compañía, aunque Fran y yo simplemente nos saludásemos en todo el recorrido, todo se lleva mucho mejor. Fue buena semana y empezamos a enseñar los dientes.


Semana del 11 al 17 de noviembre de 2013: esta semana sí ha sido dura, en esta ocasión sí he sufrido y vuelto a sentir las piernas como auténticas losas, hacía tiempo que no sentía esa sensación de parálisis y no poder avanzar, demasiado dormidas… pero al final, una vez más, si hay que hacerlo… ¡se hace! En esta semana caen los primeros 200 m, después de un rodaje de 10 km, me equivoco y me casco 10x200 m así sin más (tenía que haber hecho la mitad, pero a veces la cabeza está en otro sitio y ya se sabe). Lo peor es que pensé “a ver cómo hago el entreno de mañana”, pues ahí, dando la talla y con ayuda claro porque si no… no lo hubiera hecho. Al día siguiente circuitos de fuerza y 8 km en progresión acabando casi a 4:00 (gracias Mario porque si no tiras de mí, allí que me quedo). Pero, ¿quieres té? pues ahí lo tienes, al día siguiente otro entreno de potencia aeróbica. En esta ocasión después del calentamiento tocaban 2x15’ a 4:30, no me veía con muchas fuerzas, además era un día bastante feo de viento y lo cierto es que por el JCI estos días se hacen duros, entre el frío y las cuestas, creo que casi valen el doble… finalmente salen a 4:33. Bueno, no pasa nada, venga, hay que seguir que todavía quedan dos entrenos “morrocotudos”. El sábado se presenta el entreno más difícil y duro de la semana, vuelta con las series, otra vez “a por todas”. Gracias de nuevo a los compis y al coach, que si no es por él… las hace “¡su madre!” (no la madre de nadie en particular, jaaaaaaaaa, sólo es una expresión). Una mañana muy fría, aunque pasamos un buen rato entre risas con el calentamiento previo y la técnica de carrera, no dejo de estresarme y ponerme nerviosa con este tipo de entrenamientos… ¡no puedo evitarlo! Siempre pienso si seré capaz de hacerlo, si conseguiré satisfacer a “la fiera interna” que siempre quiere más, que nunca está contenta, que se castiga cuando no salen las cosas y que pasa inadvertida cuando salen… en fin. Pero esta vez, no la dejamos que se saliera con la suya, esta vez fue diferente, contenta por volver a la pista, el entreno me dejó bien: un 2000 que salió a 4:12, dos 1000 a 4:04 y 5x400 que salieron entre 1:32-1:26 (el último que es el mejor). Sé que no debería, pero lo cierto es que tengo que decir que en este tipo de entrenamientos me siento mucho más segura cuando hay alguien que me anima, alguien al que seguir, alguien que me regula y ayuda… lo sé, soy una kamikaze y al final eso se paga, por eso… ¡gracias! Por supuesto que sufrí como una perra, los 400 se me hicieron duros, el último iba ya que ni veía y ni que decir tiene que en los últimos 200 m el lactato casi me paraliza y pensé que no llegaba a la línea de meta… acabé completamente vacía y con unas agujetas de morirme, ¡qué dolor de piernas! Así es que, para rematar la faena y la semana, al día siguiente terminamos “cantando bajo la lluvia”, bueno casi. Bajo la lluvia, sin tregua, con un frío de morirse, por Bosquesur salimos Fran, Javi, Alfre y yo a demostrar que a pesar de todo, nos gusta este deporte y que no hay nada que nos pare. Fue un buen entrenamiento, 6 km de calentamiento, 10x100 cuestas y otros 6 km en progresión, que me terminaron de rematar las piernas y de dejarme hecha una piltrafilla... ¿lo oyes?


No sé cómo voy a afrontar la semana que viene después de tanta intensidad, porque al final claro que se notan estos entrenos, te pondrán fuerte, no digo que no… pero de momento, te dejan para echarte a las gallinas porque vamos, a nivel físico no te quedan fuerzas para nada más. Sin embargo, a nivel emocional es justo lo contrario… te dan más fuerza y desatan tus ganas por seguir demostrándote que puedes con eso y con más.

¿Quién puede más? ¿Lo físico o lo mental?
Cause I am a champion and you’re gonna hear me roar!!!


martes, 5 de noviembre de 2013

Seguimos en pretemporada

No mucho más que añadir en estas dos semanas siguientes. Sigo en pretemporada poniendo un poco el cuerpo al día, las nuevas rutinas me están llevando mi tiempo de adaptación, no por lo difícil o duras que puedan ser, sino por la carga no habitual en mí… músculos adormecidos y poco trabajados que ahora están despertando al trabajo.
Así es que me encuentro en una estación de adaptación que como era de esperar, me ha llevado a la sobre carga y por lo tanto… a bajar el ritmo. Estas dos semanas han sido muy suaves, poca carga, poca actividad, sólo rodajes y rodajes, algo de técnica de carrera pero poco más… mi sóleo ha dicho “¡eeeeehhhh! ¡take it easy!”, dicho lo cual, no he podido avanzar mucho, más bien he tenido que retroceder y aflojar… en otras palabras: he tenido que casi parar.


Semanas del 21 de octubre al 03 de noviembre de 2013: rodajes.
En fin, espero que noviembre se presente mejor, a ver si es posible empezar a entrar de lleno en los entrenos, en la continuidad, con las agujetas y los dolores típicos del esfuerzo pero sin lesiones, notar las piernas como losas, que se caigan las lágrimas por el viento y las series, las cuestas y más, más, más… ¡a ver si puedo empezar a correr de una vez!