viernes, 14 de octubre de 2011

¿Decepción o realidad?

Tiempos difíciles estos en los que últimamente estoy inmersa... nervios? situaciones extremas? carga? estrés? ansiedad? Se me está haciendo muy dura la recta final, estoy cansada, mis músculos dicen basta, mi corazón no puede batirse más, el aire que respiro me parece angustioso y la cabeza no para de dar vueltas… y aún quedan km por recorrer, segundos que contemplar y cada día que salgo y me pongo las zapatillas me digo “no puedo”… pero siempre hay una fuerza que te ayuda y te empuja, siempre hay alguien… todo llega… todo pasa.

Hace un tiempo leí estas palabras… en ese momento no las entendía, pero hoy, no sólo las comprendo, sino que además, las comparto.

La decepción:

La decepción es un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona. Se forma en unir dos emociones primarias, la sorpresa y la pena. La decepción, si perdura, es un desencadenante para la frustración y más adelante, la depresión.

Similar al arrepentimiento, se diferencia en que el sentimiento de arrepentimiento se enfoca básicamente en fallas en elecciones personales mientras que el de decepción se enfoca más en la insatisfacción proveniente del aspecto externo. Es una fuente de estrés psicológico.

La decepción es subjetiva porque depende del resultado esperado de un acontecimiento, por lo que un mismo hecho puede resultar bueno para una persona y decepcionante para otra. Cuando la decepción afecta a las personas, se cambia la imagen mental que se tenia de ellas, sobre todo si afecta a partes fundamentales de la personalidad y puede producir la ruptura de la relación.

Pero más allá de estas palabras tenemos que buscar en nuestro interior, al final es algo de uno mismo, ¿es verdad o es lo que creemos que es? ¿hay una única realidad y diferentes formas de verla? ¿qué es auténtico y qué no? Que tema más complejo en momentos de indecisión, incertidumbre, desesperanza… pero, no nos engañemos, el control está en uno mismo.

Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás.
Sylvia Plath

Nunca nos engañan, nos engañamos a nosotros mismos.
Johann Wolfgang Von Goethe


Y si seguimos buscando en nuestro interior, quizás nos llevemos alguna sorpresa, encontraremos más, otros sentimientos, otras sensaciones… nos saludarán la esperanza, la ilusión, el ánimo y la motivación… porque aunque me repita, siempre hay alguien. Y es a quienes tenemos que agarrarnos fuertemente, los que te tienden la mano en los momentos más difíciles y complicados, debemos aprender de quienes luchan incluso a veces con cosas cotidianas, los que no se esconden, los que afrontan de verdad los problemas aún cuando las fuerzas se les ha acabado y se sienten vacíos… ellos son los verdaderos héroes y heroínas.

Ojalá pudiera ser como una milésima parte de esta heroína que guía este blog, construir de nuevo, levantarse una y otra vez, ser consecuente y afrontar el día a día, confiar… es muy difícil ser valiente, pero hay que soñar y no abandonar nunca, hay que trabajar para que esos sueños se cumplan y que las pesadillas desaparezcan.

Y como viene siendo de costumbre, últimamente en estas semanas… esta es la canción que hoy me regalan. Una vez más… gracias!

A veces un final… es un gran comienzo… y eso sí es una realidad.



The end (The Doors)

This is the end, beautiful friend
This is the end, my only friend
The end of our elaborate plans
The end of everything that stands
The end

No safety or surprise
The end
I'll never look into your eyes again

Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need of some stranger's hand
In a desperate land

Lost in a Roman wilderness of pain
And all the children are insane
All the children are insane
Waiting for the summer rain
There's danger on the edge of town
Ride the King's highway
Weird scenes inside the gold mine
Ride the highway West, baby

Ride the snake
Ride the snake
To the lake
To the lake

The ancient lake, baby
The snake is long
Seven miles
Ride the snake

He's old
And his skin is cold
The West is the best
The West is the best
Get here and we'll do the rest

The blue bus is calling us
The blue bus is calling us
Driver, where are you taking us?

The killer awoke before dawn
He put his boots on
He took a face from the ancient gallery
And he walked on down the hall

He went into the room where his sister lived
And then he paid a visit to his brother
And then he walked on down the hall
And he came to a door
And he looked inside
Father
Yes son?
I want to kill you
Mother, I want to. . .

C'mon baby, take a chance with us
C'mon baby, take a chance with us
C'mon baby, take a chance with us
And meet me at the back of the blue bus

This is the end, beautiful friend
This is the end, my only friend
The end

It hurts to set you free
But you'll never follow me

The end of laughter and soft lies
The end of nights we tried to die

This is the end.




viernes, 7 de octubre de 2011

Después del Arcoiris

Cuando crees que todo es feo y gris… siempre hay algo o alguien que te sorprende.

Cuando crees que no te mereces nada, cuando piensas que no tienes derecho… cuando crees que no hay remedio… cuando te crees vencida… cuando tus ojos se han secado de tanta lágrima derramada… a lo lejos, una minúscula luz te recuerda que el sol sale cada día.

Siempre hay motivos para levantarse y seguir adelante.

Gracias por este regalo: te quiero.

"Aunque ahora veas las cosas muy negras… todo en esta vida es pasajero, incluso la vida misma… no te tortures por ser humana…"



SOMEWHERE OVER THE RAINBOW

OK this one's for Gabby
Ooooo oooooo ohoohohoo
Ooooo ohooohoo oooohoo
Ooooo ohoohooo oohoooo
Oohooo oohoooho ooooho
Ooooo oooooo oooooo
Ooooo oooooo oooooo

Somewhere over the rainbow
Way up high
And the dreams that you dreamed of
Once in a lullaby ii ii iii
Somewhere over the rainbow
Blue birds fly
And the dreams that you dreamed of
Dreams really do come true ooh ooooh
Someday I'll wish upon a star
Wake up where the clouds are far behind me ee ee eeh
Where trouble melts like lemon drops
High above the chimney tops thats where you'll find me oh
Somewhere over the rainbow bluebirds fly
And the dream that you dare to,why, oh why can't I? i iiii

Well I see trees of green and
Red roses too,
I'll watch them bloom for me and you
And I think to myself
What a wonderful world

Well I see skies of blue and I see clouds of white
And the brightness of day
I like the dark and I think to myself
What a wonderful world

The colors of the rainbow so pretty in the sky
Are also on the faces of people passing by
I see friends shaking hands
Saying, "How do you do?"
They're really saying, I...I love you
I hear babies cry and I watch them grow,
They'll learn much more
Than we'll know
And I think to myself
What a wonderful world (w)oohoorld

Someday I'll wish upon a star,
Wake up where the clouds are far behind me
Where trouble melts like lemon drops
High above the chimney top that's where you'll find me
Oh, Somewhere over the rainbow way up high
And the dream that you dare to, why, oh why can't I? I hiii ?

Ooooo oooooo oooooo
Ooooo oooooo oooooo
Ooooo oooooo oooooo
Ooooo oooooo oooooo
Ooooo oooooo oooooo
Ooooo oooooo oooooo

Y yo ahora, a TI te regalo esta otra, porque sabes lo que TE QUIERO.


lunes, 3 de octubre de 2011

Es octubre: la cuenta atrás


Entrenando por el JCI
Octubre no fue un mes común

de vientos y piscuchas encumbradas
por cipotes.

Octubre…
derrumbó el silencio,
me conjuró mujer,
te hizo hombre,
nos desnudó el espacio de pretextos
y el amor fue
una batalla dulce de sudores.

Octubre se disfrazó
de junio, enero, marzo,
fluye en mis venas como entonces,
acecha sin medir las consecuencias.

Octubre, compañero, es el culpable.

Por Silvia Elena Regalado



No se me ocurría una mejor forma de empezar este post con el que comienza un nuevo mes y prácticamente, una nueva (o incluso última) etapa de esta aventura… que esta poesía dedicada al mes de Octubre que además, encierra algunos secretos para mí… ¿los reconoces, verdad?

¡Y ahí están! Otras dos semanitas más de entreno y aquí frente a mí, se erige amenazadora la verdadera cuenta atrás, ya sólo quedan cuatro semanas para el gran día, cuatro semanas de entrenos duros que enfrentar, cuatro semanas de preparación y aprendizaje, como se diría en los toros “4 semanas 4”.


 
Semana del 19 al 25 de septiembre

Cierro esta semana con un total de 75.6 km, entre entrenos de ritmos tranquilos, en buena compañía, frescos y matutinos y como no… con un día de las temidas cuestas.
Pero de esta semana, lo más destacable fue la tirada del domingo. El 25 de septiembre se celebró en la capital el diez mil que abre la temporada de carreras populares, “Madrid corre por Madrid”, una carrera muy bella por su recorrido a través de las calles más emblemáticas de la ciudad, llena de gente y con un ambiente amigable que incita a la participación.
Aquí estamos el grupo que corrimos "Madrid corre por Madrid"

Este entreno para mí era algo así como, un primer test en la búsqueda de sensaciones en competición, me tocaban 24 km y la carrera sería la parte central del entreno, para mí suponía toda una gestión en cuanto a la logística entre los km antes, la carrera y los de después, enlazándolos sin parar mucho tiempo y además también, probando la toma de gel. El domingo empecé con nervios, aún no sé por qué pero fue inevitable, me ocurre siempre ante una competición (aún sabiendo que ese día no competiría) y llegué al Retiro a las 8:30, empecé mi primera parte junto con Albert y Kike dando una vuelta al circuito, en la siguiente se añadieron Miguel y Mario, se nos echó el tiempo encima, no vi a mi hermana y a mis cuñados y nos tuvimos que ir a la línea de salida, donde tuve que parar bastante porque había demasiada gente y fue complicado situarse, esta parte fueron 9 km a un ritmo de 5’30. Miguel y Mario harían un entreno de calidad a todo lo que pudieran, yo simplemente tenía que intentar mantener un ritmo controlado en torno a 5’10 y sin que se me disparase el pulso, lo interioricé. Disparo de salida y ¡a correr!, salí regulando tranquilamente, cómoda y contemplando la ciudad. Corría por las calles de Madrid sin la presión de la competición, observando los edificios, escuchando a la gente que animaba, intenté sentir todo lo que la ciudad quería regalarme y así, disfruté mucho. En toda la carrera fui bien de pulso y sin la sensación de ir muy deprisa, en el km 15 (km 6 de la carrera) me tomé el gel siguiendo los consejos que me habían dado: poco a poco, dejándolo en la boca que se deshiciese, bebiendo agua y asimilándolo, chequeando cómo me cae en el estómago y sobre todo, comprobando qué energía me daría. Y dio resultado porque el recorrido final que quedaba de cuestas no se me hizo duro, no bajé el ritmo, adelanté a varias personas y entré enfilada por la puerta del Retiro, con un pequeño sprint en los últimos 500 m y pensé “¿te has vuelto loca?, aún tienes otros 6 km más por delante y estás derrochando energías”. Así es que al cruzar el arco de meta frené un poco (también por la cantidad de gente que había ya parada por allí), zigzagueé y seguí mi camino con la intención de dar una vuelta más al circuito. Tenía que encontrarme con Miguel en el Ángel Caído, pero lo encontré prácticamente al salir del avituallamiento donde cogí un poco de agua, con lo que desde allí hicimos la última vuelta. Mientras corríamos me preguntó por la carrera y le dije “no sé, he ido entorno a 5’10 más o menos, creo que he hecho 47’ en total”. Y como él me dijo, me fallaban algo mis matemáticas, pero lo que yo pensaba con la realidad, no tenían nada que ver… ¡había hecho 10 km a un ritmo de 4’42 y me encontraba fenomenal! No me lo podía creer y me dio un buen subidón, la última vuelta se me pasó volando y además, fue aún más satisfactoria porque hicimos 6 km en 4’35. Al final del entreno había hecho 25 km en 2h04’ a un ritmo de casi 5’... ¡bestial!

Semana del 26 al 02 de octubre

Con el subidón del domingo anterior, no me di cuenta hasta llegado el martes, que todo esfuerzo se paga. Tenía bastantes agujetas y creía que no podría dar ni un paso, pero afortunadamente, nada más lejos de la verdad, he cerrado esta semana con 70 km.
En esta semana, lo que el míster pretendía era bajar carga en ritmos y recuperar fuerzas para las venideras, así es que, ha sido una semana muy tranquila “al gusto”, sin mucha calidad, ni fuerza, sin cuestas, ni entrenos duros. Salvo la tirada del domingo que era el entreno más importante, por primera vez tendría que pasar de las 2h.

Este entreno consistía en una tirada de 2h15’ sin tener en cuenta los km, sólo pendiente del pulso, controlando el ritmo y escuchando a mi cuerpo lo que quisiera trasmitirme. Pero lo cierto es que el día anterior no me había salido un buen entreno, en tan solo 9 km tuve las peores sensaciones que se podrían tener, me visitaron fantasmas, aparecieron molestias, pensamientos negativos, “no podré hacerlo”, acabé sin aire y llorando. Así pues, enfrentarme a la tirada del domingo me daba miedo. Empecé con Mario casi a las 10:00, fuimos muy tranquilos al principio, en progresión, avanzando en el ritmo poco a poco, pero siempre pendiente del pulso (en todo momento mi compañero fue controlándome para que no me pasara de mis objetivos establecidos). Bajo un calor que ya apretaba a esas horas de la mañana, fuimos charlando, haciendo algún km que otro algo más rapidillo, avanzando en los km hasta llegar al km 19 donde volví a testear las sensaciones de tomar un gel (son entre 5’ o 7’ los que tarda en pasar y lo asimilo). Lo cierto es que ya me pesaban las piernas, las notaba cargadas y pensé que no podría terminar el entreno, aún me quedaban unos 40’ y además, tendría que hacerlos sola. Mario me dejó en el km 21 y me animó “piensa que sólo te quedan 30’, no pienses en los km, sólo sigue corriendo que tú puedes”. Y con sus palabras en mi cabeza y supongo que por el efecto del gel, allá que me lancé por los caminos todo lo rápido que pude, sin pasar del pulso establecido y con la necesidad de agradecerle a Mario todo lo que había hecho por mí durante todo el recorrido. Acabé el entreno con 26.7 km, con un ritmo medio de 5’05 y habiendo hecho los últimos km a 4’50… aunque llegué algo desmoralizada porque no pude evitar comparar la tirada con el domingo anterior, Mario me hizo ver que el entreno había sido muy bueno, que no era comparable y que sobre todo… lo había vuelto a hacer.

Total... 310 km en septiembre. ¡Todo un récord!

Cada día que pasa, me doy cuenta de que no podría haber tenido más suerte con el compañero que en este viaje me ha tocado... sin olvidarme nunca de ellos, que son mi energía renovada.







martes, 20 de septiembre de 2011

11719



Después de mi última entrada del viernes, tenía la certeza de que el fin de semana no sería del todo bueno… pero ahí se presentaba y cerraría dos semanas más de entrenos.

El viernes no fue un buen día y, entre otras cosas, me impidió realizar la sesión que me tocaba… qué cargo de conciencia, aunque “buf son cuestas, no me gustan”, pero “por eso, es un entreno necesario, es fundamental”, en definitiva, eternas divagaciones, siempre cuestiones rondando la cabeza, el sí pero no, el quiero pero no puedo, es o no es… ¿quién da más?

El sábado no se presentaba mucho mejor. Habíamos planeado estar en la carrera de 100 km que transcurre entre Madrid y Segovia que algunos de nuestros amigos y, entre ellos mi tío, corrían ese día. Mis ánimos no estaban precisamente para animar a nadie, no tenía ganas de nada, no me apetecía ir, no tenía claro si entrenar, no tenía fuerzas para ponerme las zapatillas y salir al aire libre… todo era “no”. Pero como dice la canción, “la fuerza del corazón” me empuja y me pide ir allí… hoy no tengo claro si fue una buena decisión, quizás mañana cambie mi percepción.

Nos montamos en el coche decididos a pasar el día con los niños y además preparé la mochila, metí la ropa, las zapatillas, el pulsómetro y me dije “por si acaso”.
 
Llegamos al Puente Medieval que hay entre Colmenar y Manzanares, donde estuvimos con Pedro y Belén, esperando a que llegase nuestro grupo. Debe ser el km 32 y hacía muchísimo calor, no sabíamos cómo les iría. Pasó el primer corredor, después un grupo de otros tres y después ellos. Les vimos bien, a ritmo, contentos, juntos y esperé que fuera una realidad y no un espejismo originado por las altas temperaturas. ¿Y qué será esa fuerza que nos empuja? ¿la del corazón otra vez? Al verles a ellos y a los demás corredores, decidí vestirme, ponerme las zapatillas y me lancé a seguir su estela, con miedo por no perderme (como en el Mago de OZ, pensé "sigue las flechas amarillas"), sin intención de alcanzarles, sólo sufriendo esos mismos caminos, ese mismo calor, esa misma soledad… no hay mejor forma de saber lo que pueden llegar a sentir hasta que no lo vives en tu propia piel y sólo fueron 8 km, por un camino de tierra y piedras, rodeado de tristes árboles, de una vegetación seca y sin vida, con la única compañía de mis pensamientos y mis lágrimas. Es extraño, la mente se apodera de ti y entonces, no notas nada más, no percibes las molestias, si vas bien o mal, si el ritmo es o no el adecuado, no te fijas en el pulso, sólo buscaba las flechas amarillas y pensé que no correría más… “hoy no”.


En la soledad de los 8 km
 
Siguiendo las flechas
















Como a 1 km antes de llegar a Manzanares, me encontré con Kike que disputaba su primer 100, su gran reto, iba pasándolo mal y con ideas de retirarse… me preocupó y sólo acerté a decirle “ánimo campeón… ¡tienes que acabar!”, le pregunté si quería que le acompañase y me pidió que me adelantara para que le preparasen hielo y sal en el siguiente avituallamiento. En Manzanares vi a todos excepto a mi tío ¿?, hablé un poco con ellos y no sé por qué, decidí seguir otros 8 km hasta Matalpino. Así es que acompañé un rato a Emilio, Kike y Julito, intenté animarles, aunque no sé si es lo más acertado o simplemente sólo hay que estar. Alcanzamos a Jose Luis que había salido antes, iba sólo, andando, con mala cara y con calambres, así es que decidí acompañarle. Paramos un poco para que estirase, le ayudé con un pequeño masaje y volvimos a trotar levemente, unos kms, hasta que me dijo que no podía más y decidió que se retiraba. Me dijo que me fuera, que seguro alcanzaba al resto y aunque no me dejó buen sabor de boca dejarle allí, lo intenté. Les vi en lo alto de la cuesta llegando a la plaza del pueblo, no pude decirles más, sólo Kike que me chocó la mano al irse y allí, tomando una cerveza estaba mi tío, “se retira pero está bien” pensé. Nada más lejos de la realidad, para mi sorpresa y mi desconcierto, se levanta y se va, “no me lo puedo creer”, así sin más. Pero sin darme cuenta, me había hecho 16 km. Por cierto, pido disculpas a la gente que creyendo que yo iba en carrera, me animaron como la primera mujer… ¡qué vergüenza!.

Desde Manzanares a Matalpino

De ahí, ya en coche y de pomponera, fuimos al siguiente avituallamiento en Cercedilla. Llegaron Emilio, Kike y Julito, que entraron algo abatidos pero salieron distintos, llenos de energía, con fuerzas renovadas y mientras tanto, Clod tardaba, comentarios, tenía ganas de llorar otra vez. Cuando por fin apareció, corrí hacia él, le pregunté, iba mal, dolorido y le pedí que no siguiera, pero no entraba en sus planes retirarse, le pedí que descansará y tan sólo entró 2 minutos en el avituallamiento a coger dos míseros trozos de plátano. Casi sin poder andar, cojeando, se untó de antiinflamatorio y se fue. Sólo él sabe por qué lo hizo, pero aquello hizo que la angustia de todo el día se me duplicara.

Nos fuimos a la meta. Llegaron Kike, Emilio y Julito que tardaron 10h33, pletóricos, felices, lo habían conseguido, ¡sois unos campeones!. Abrazos, besos y felicitaciones dieron paso al desasosiego. Miraba pero no veía, no podía contener las lágrimas, la cabeza me estallaba, demasiada tensión contenida, ¡qué largos se pueden hacer los minutos y qué eternas las horas!, parece que no transcurra el tiempo. Mario pendiente y cuidando a los niños, yo nerviosa para arriba y para abajo en compañía de Charo (gracias a los dos), la presión me podía, sólo quería llorar y pensaba “otra vez no”. Apareció 3h después, casi sin poder andar y abatido, corrí hacia él, le abracé fuerte y me eché a llorar… “no lo vuelvas a hacer”. Y sin poder dar bocado, un momento de relax, nos despedimos de todos y volvimos a Madrid con Claudio.

El domingo parecía que me había arrasado una apisonadora, pero había que entrenar y junto con Mario hice 21 km a un ritmo tranquilo, con sensaciones extrañas, un pulso rarísimo, con el calor del medio día y como resultado, un cansancio considerable y así cierro dos semanas más.

Semana del 05 al 11 de septiembre: 76.6 km, nada particular, más de lo mismo.
Semana del 12 al 18 de septiembre: me he vuelto a superar, me han sido 80 km.

Sigo acumulando kilómetros y sigo restando semanas… ¡quedan 6!. Con el lunes el sol vuelve a salir, empieza un nuevo día, otra semana, más entrenos, más expectativas, nuevas esperanzas, correos en mi buzón “sé algo, busca, busca” y ahí está: dorsal número 11719.


Bien, vale aunque no veo que tenga nada especial, un número como otro cualquiera, no es capicua, no tiene mis números favoritos, es alto… y aunque alguien me dice que él me ha elegido y me dará suerte, pienso “bueno”. Y sin embargo, él lo ve, “es un número precioso Raquel y que nunca olvidarás: 11719, ¿no te dice nada? Día 11 y día 19, nuestros hijos también irán contigo… tú sí que lo sabes hacer”. Se me encoje el corazón, me falta respirar y rompo en un nuevo llanto inconsolable, ¿es que no voy a dejar de llorar nunca?, ¿cómo no he podido verlo? Y yo pensando que era feo y ahí está la lección: “las cosas son cómo las queremos ver”.

El dorsal 11719 siempre será especial, efectivamente no lo olvidaré jamás, porque es mi primer maratón, porque llega justo en el momento, porque ellos (Bruno y Lola) correrán conmigo, porque el 11 y el 19, dos números tan importantes para mí, van acompañados y unidos por el número mágico y místico, el 7.

El número 7 siempre asociado a buenos augurios y relacionado con la buena suerte.
  • En el cielo las estrellas y otros astros errantes: la Luna, el Sol, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Efectivamente, son siete y dieron paso a los días de la semana.
  • En la tradición judeocristiana su dios creó el mundo en siete días.
  • También son siete los pecados capitales(soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza), las virtudes teologales y los sacramentos (bautismo, confirmacion, eucaristia, penitencia, unción de los enfermos, matrimonio y orden sacerdotal).
  • En las culturas y religiones orientales: siete son los chakras que posee el cuerpo humano en el hinduísmo. En el bushido japonés, sus virtudes son también siete.
  • Son siete las notas musicales que cualquier instrumento puede reproducir: do, re, mi, fa, sol, la, si.
  • Newton descubrió que cuando un haz de luz atraviesa un prisma, su espectro se divide en siete colores que da paso al arco iris (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo o añil y violeta).
  • El siete también es un número muy recurrente en la superstición. ¿Quién no ha oído nunca que un gato tiene siete vidas?
  • Los siete mares: expresión que se usa al hablar, en general, de todos los mares o de un grupo determinado de mares que varía según la época y los pueblos.
  • En la Biblia es considerado como el número perfecto.
  • Las siete Maravillas del Mundo.
  • Siete somos los familiares que vamos a NY.
Hoy… ¿qué más puedo pedir? Quizás sea verdad y me traiga suerte porque estoy segura de que ese día estará lleno de magia, de color, de música, de estrellas… será una maravilla.